Trabajo de mala calidad en nuestra economía

Trabajo de mala calidad en Europa

Trabajo de mala calidad en Europa.

El discurso que se vende por estos días a la población es el que asegura que las reformas son inevitables; se afirma que la economía no despegará si ciertos cambios no se realizan con celeridad y determinación. Desde esta tribuna no pretendemos poner en duda lo certero del análisis que conduce a dicha conclusión, sin embargo creemos que los dueños de las grandes empresas, apoyados por los magnates de la banca, voluntariamente pasan por alto un efecto colateral que más que perjudicarlos, los beneficia.

Acerca de los empleos

Es un hecho que detrás de la reforma laboral y de las voces que reclaman mayor “flexibilidad” –concepto que sólo se aplica cuando se trata de quitar derechos a los trabajadores-, se esconde una realidad de abusos que escapa a las necesidades derivadas de la actual crisis de la economía. Esto es lo que se desprende de lo que se consigna en la última Encuesta de Población Activa (EPA).

La calidad de los puestos de trabajo ha bajado inevitablemente y es muy probable que la situación continúe de esta manera después de que todo el desastre en la economía de Europa comience a desvanecerse. La explicación es simple: un empresario no es un filántropo. Por el contrario, es una persona que busca el beneficio propio, el lucro, la generación constante de dinero y mientras menos regulación exista a favor de los trabajadores, más se echará al bolsillo. La ecuación es simple.

Según la última EPA elaborada por el Instituto Nacional de Estadísticas, las personas que trabajan de manera involuntaria menos horas suman más de la mitad que todos los que han logrado un contrato parcial (54%). Esta estadística antes correspondía al 33%. En nuestra economía las empresas han obtenido carta blanca para ofrecer contratos parciales y trabajos “baratos” que, se supone, servirían para estimular la creación de empleo, pero que en el hecho ha sumergido a millones de persona en una especie de esclavitud legal.

Los contratos por menos de tres meses han llegado a un 21% mientras que en 2008 componían un 13% del total. Los que son válidos por menos de seis meses ya suman un 34%. De a poco nos estamos convirtiendo en un país de subcontratados, de personas que condenadas a cobrar menos del mínimo, subyugados a la gran excusa que nos da nuestra economía y las bolsas: la crisis.

Fuente: INE.

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