Standard & Poor’s ataca a la banca española

Standard & Poor's ataca a la banca española

Standard & Poor’s ataca a la banca española

A pesar de lo que digan desde las grandes esferas de las finanzas, los hechos demuestran que en el mundillo de la economía no existen las acciones desinteresadas ni menos el altruismo. Cada palabra, cada concepto, cada declaración debe analizarse en el contexto de lo que ganan y pierden los gigantes que controlan la especulación bursátil que es, en definitiva, el verdadero ring donde se batalla la supervivencia de las personas.

Standard & Poor’s

La agencia de calificación Standard & Poor’s es un nombre familiar para la mayoría de nosotros. Su opinión acerca de todo y de todos los que tienen algo que ver con la vida de una nación (instituciones regionales, empresas, gobiernos centrales, etc.), es tomada en cuenta en las altas esferas como si se tratase de una profecía hecha por el mismísimo Buda. Pero no lo es y, por supuesto, se halla muy lejos de la buena voluntad de aquel místico oriental.

Lo que mucha gente no internaliza es que a pesar de que la situación de la economía de España es de verdad preocupante, estas instituciones basan sus decisiones en criterios que en la mayoría de los casos están matizados por el criterio de los grupos de poder que solventan su funcionamiento. Especialmente cuando los niveles de avaricia impulsan a derribar sin remordimientos la vida al interior Estados.

Las circunstancias son relevantes. Por lo mismo, que no extrañe a nadie que Standard & Poor’s de inicio a un nuevo ataque a la economía de nuestro país, anunciando que rebajará la calificación de la mayor parte de la banca española, once de ellos a largo plazo y cuatro a corto plazo. El retraso de la UE en crear la entidad bancaria reguladora y la falta de concreción de todos los acuerdos tomados hace unos meses, es muy favorable para los intereses de los especuladores. Y nunca viene mal un pequeño empujón para que las cosas avancen más rápido.

Como consecuencia, BBVA, CaixaBank y Barclays han visto cambiar su calificados a “BBB-“, la misma que la del país, lo que significa que quedan a un paso de perder el grado de inversión. Vamos, que son casi basura financiera. Los motivos oficiales son los de siempre: inestabilidad, deuda, etc. Pero los otros, los que los políticos esconden, sólo podemos suponerlos.

 

Fuente: agencias.

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