Reforma laboral: fracaso de los trabajadores

Los trabajadores y su fracaso

Los trabajadores y su fracaso.

La incapacidad de los representantes de los empresarios y de los sindicatos de trabajadores ha quedado en evidencia. Tantos años de colgarse de la mano generosa del Estado los han hecho olvidar que este juego, el de la economía, el de trabajo, involucra a millones de personas. Ambos grupos han sido incapaces de ver más allá de sus narices y han optado por trasladar al Gobierno toda la responsabilidad de la reforma laboral.

Acerca de la reforma

Dada esta realidad, no vale llorar ni reclamar, realidad que por discurso y declaración de principios, tiene que ser enrostrada con más fuerza a los representantes de los sindicatos. Ahora, cuando las vacas son flacas, cuando el dinero escasea y cuando el recurso retórico de la izquierda es incapaz de materializarse en hechos, los dirigentes de los trabajadores observan impotentes su propia inoperancia.

Es  un hecho que los menos perjudicados con una más que segura reforma laboral fraguada en las oficinas de La Moncloa, serán los empresarios. Con un Ejecutivo de derechas, el horizonte amenaza con la llegada de una flexibilidad laboral diseñada al antojo de los sectores más liberales del empresariado. Sistemas de contratación al estilo alemán y rebaja de salarios, entre otras medidas, se nos viene encima de nuestra economía.

Para nadie es un misterio que Rajoy desea homogenizar el tipo de contrato de trabajo a través de incentivos fiscales y facilitar el despido. Todo esto, junto con otras decisiones, nos presenta un panorama absolutamente desfavorable para los trabajadores que se verán enfrentados a un escenario de “cuasi explotación” refrendado por las autoridades. Pero culpar al nuevo Ejecutivo sería del todo injusto. La responsabilidad se halla en manos de las cabezas de los sindicatos, organismos que han sido incapaces de estructurar una estrategia efectiva. Como siempre, echarán mano a las marchas y a las concentraciones, lo único que saben organizar.

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