Presidente Obama: ultimatum a Chrysler y General Motors

Barak Obama parece decidido a dar un mensaje indubitable al empresariado estadounidense: no se volverán a repetir situaciones como las que hemos visto, no habrá más salvavidas para las entidades que no estén dispuestas a pagar el precio de su propia avaricia.
A la ya mencionada destitución del presidente de General Motors, se unen dos elementos dados a conocer por el Gobierno de Estados Unidos. Y si éstos no constituyen por sí solos un cambio en el sistema, sí son una declaración de intensiones en pro del mismo.

Obama, General Motors y Chrysler: el plan

El presidente Obama ha dado un plazo de 60 días para que General Motors presente un  plan de contingencia y rentabilidad que sea evaluado como satisfactorio por las autoridades de Washington. Sólo así podrá seguir recibiendo ayuda por parte del Estado.

Tras la defenestración de Rick Wagoner, GM ha sido obligada a presentar  un programa de reestructuración que contemple reducción de costos y mejoras en la gestión.
La situación económica era elocuente: los tres años de gestión del ex presidente de la compañía la han dejado con un agujero de deudas que superan los 80 mil millones de dólares.
Chrysler ha sido obligada a buscar la fusión en 30 días. Y menos de 24 hrs. después del ultimátum del Gobierno ya tiene un socio: Fiat. Así, según sus ejecutivos, se preservarán los empleos y, lo más importante, no tendrán que declararse en bancarrota, su única salida si no cumplían con las exigencias de la administración Obama.

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