Moody’s y la baja en la calificación de la banca española

Como ya se sabe, Moody’s, esa agencia que se encarga de dar los aprobados y los suspensos a la banca, ha bajado el puesto en su ranking a las entidades españolas.

El descenso sufrido por 25 instituciones trae consigo un grupo de problemas para los bancos, partiendo por la evidente desconfianza con respecto a nuestro sistema que una medida así significa. Aunque tampoco hay que caer en el histerismo.

La vicepresidenta Económica, Elena Salgado, ya se ha puesto manos a la obra y ha intentado poner paños fríos en el asunto.

Lo primero: tranquilizar a los clientes de los bancos españoles. Según la ministra de Economía y Hacienda, con esta decisión Moody’s deja en aprietos a las entidades pero no a sus clientes.

Según declaraciones hechas a la prensa, nuestra banca vería más difícil acceder a créditos internacionales si tuviese que buscara dinero para financiarse, pero esto en ningún caso debería traducirse en mayores dificultades para los ciudadanos a la hora de enfrentarse a la petición de un préstamo.

A pesar de esto, se reconoce que la banca ha mostrado algo más que simple lentitud al aprobar la entrega de créditos a particulares. Y frente a ello Elena Salgado sólo puede apelar al sentido común de la banca: o se facilita el acceso al dinero o esto no se arregla.

Sin embargo, más allá de estas buenas intenciones el Gobierno no hará mucho más. Enfrentarse a los macropoderes de la banca es algo a lo que ni los socialistas osan. Ellos también pierden mucho si los que siempre ganan dejan de hacerlo.

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