Inversiones: factor psicológico… no al miedo

inversiones, importancia del factor psicológico Los hechos económicos son indesmentibles; sin siquiera tomar en cuenta la poco trascendente discusión semántica que tiene enfrascados a los políticos en la elaboración de controvertidos editoriales y declaraciones explosivas que no se recordarán al mes siguiente, lo cierto es que no es el mejor momento para la actividad económica. El factor psicológico en las operaciones bursátiles y en la elección de negocios para invertir es un elemento tan importante como las cifras mismas. Las alzas y bajas en las bolsas de comercio dependen en una importante medida de valoraciones que no se basan en hechos concretos actuales sino que en sospechas, estimaciones acerca de lo que “podría pasar” o en rumores que muchas veces degeneran en especulación pura y dura.

Factor Psicológico: No al miedo

Hay que admitir que el estado de la economía mundial no ayuda a que el factor psicológico de ciudadanos, empresarios e inversores sea el óptimo: el índice estimado de inflación en España subió al 4,7%, las tasas de interés se avecinan más altas, las hipotecas siguen asesinando con una cruel lentitud el presupuesto de millones de ciudadanos, el espectáculo en Oriente Medio y la política del monopolio que manejan los países productores de petróleo ha llegado a elevar su precio hasta más arriba de los 130 dólares. De locos. Es conveniente que aquellos que piensen en invertir consideren, antes de evaluar los factores estrictamente económicos, aislar las emociones, el entusiasmo o el miedo; concentrarse en aspectos técnicos y no sólo en el dinero; evaluar imprevistos y seleccionar la información con asidero de la mera especulación, aunque provenga de la fuente más renombrada. Nada nuevo, nada que no se sepa. Pero lo más importante es no dejarse llevar por el pánico y observar que no todo es catástrofe, que existen iniciativas como las de ICEX con su Programa de apoyo a proyectos de Inversión (PAPI), la reunión para pequeños empresarios ha realizarse en Eslovenia, las buenas expectativas de inversión que ofrecen Sudamérica, Marruecos (en lo textil) y por supuesto China. En tiempos como este, aislarse de los malos presagios, de la alarma inútil y focalizarse en lo que se sabe independientemente del histerismo y de las diatribas egoístas que tanto abundan, es vital.

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