Acerca de la subida del impuesto al tabaco y a la gasolina

Si antes de las últimas elecciones para el Parlamento Europeo el mensaje que se transmitía a la ciudadanía desde el oficialismo era el de la confianza y el del optimismo, la contraposición entre la realidad de los resultados de las mismas y lo elocuente que sigue siendo nuestra situación económica, han hecho virar al gobierno hacia una postura más realista.

Y este inicio de viraje hacia el duro pragmatismo quedó en evidencia hace unos días, cuando la vicepresidenta Económica, Elena Salgado, anunciaba una subida en los precios del tabaco y la gasolina. En otras palabras, aumento del pago de impuestos.

Subida de impuestos y “brotes verdes”

La medida comienza a ser efectiva hoy, contextualizada en el mal momento que atraviesa el Gobierno producto de los resultados de las mencionadas elecciones europeas, pero también por el escaso margen propagandístico con que se ha quedado la administración de Zapatero.

El cuento de los “brotes verdes”, sin mencionar la obstinación del ministro Sebastián  por vaticinar la llegada inminente de buenos tiempos en fechas en que todos sabemos que es imposible, no convenció a los votantes españoles.

Y ahora que esta estrategia se ha desmoronado se dejan de voladores de luces, asumen que la circunstancia es ingrata y toman medidas del mismo tinte. Con el alza en el precio del tabaco, por ejemplo, se calcula que los consumidores deberán afrontar en el hecho más de los 19 céntimos calculados por el Gobierno de España.

La subida del precio de la gasolina ya se ha concretado ayer y no se ha visto a ningún personero de Gobierno hablando de lo bien que lo están haciendo.

Es más, al dar a conocer la subida de los impuestos, Elena Salgado apeló a la necesidad de recaudar más ingresos para hacer frente a las consecuencias de la crisis económica.

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