Estanflación: nueva amenaza para los créditos

la estanflación es la nueva amenaza económicaLas susceptibilidades económicas están muy a flor de piel por estos días. Predicciones, vaticinios y especulaciones aparecen con profusión alimentando con mayor o menor razón una situación de estrés generalizada. La última de ellas, en el caso de que se llegase a desencadenar, implica una circunstancia difícil para las autoridades.

Quienes han estado siguiendo el desarrollo de los índices económicos están preocupados y el motivo radica en los escenarios inmediatos que se presentan para España: el advenimiento de un ciclo recesivo por un lado, esto es, baja en la producción nacional y en la generación de empleo. Por otro, el de la inflación.

La situación

El dilema que esto representa está dado por la manera de hacer cara a dichos flancos. Para lidiar con la recesión la regla exige bajar los tipos de interés, con lo que las personas pueden solicitar préstamos más baratos, inyectar dinero en el sistema y estimular el consumo.

Sin embargo, cuando junto con lo anterior aparece una inflación en ascenso, el cuadro no es tan fácil de manejar. Si el monto del dinero que entra al mercado producto de las medidas antirecesivas presiona demasiado los precios, la economía pronto estará inmersa en un espiral inflacionario: los precios subirán y el dinero irá perdiendo su capacidad adquisitiva.

El gran problema de ésto es que para controlar la inflación lo que se debe hacer, al menos en boca de los supuestos “especialistas”, es subir los tipos de interés. Si pudiésemos elegir entre un entuerto y otro, no existiría gran dilema. El asunto es que la nueva amenaza a nuestro delicado equilibrio económico se llama Estanflación: estancamiento e inflación al mismo tiempo.

Si la economía de España cae en Estanflación la dificultad será grande ya que como se ha explicado, las medidas para atacar la inflación empeoran el cuadro recesivo y viceversa. Pedir préstamos y créditos será la peor decisión que se pueda tomar.

Es por esto que las autoridades económicas, en especial las que manejan el BCE, han optado por no hacer nada. Con impotencia están esperando que el mercado por sí solo normalice los créditos; si esto sucede confían en que en ese instante puedan comenzar a controlar la inflación.

Pero por el momento tienen las manos atadas.

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