Diversificar o arriesgar: ¿qué es mejor?

En el mundo de la inversión empresarial, hay siempre una disyuntiva que también nos va a afectar  a nosotros como empresarios. ¿Es mejor diversificar o arriesgar? ¿Debemos poner todos los huevos en la misma cesta, esperando que las cosas funcionan, o debemos repartirlos entre muchos lugares?

Cada empresario tiene su visión y su opinión al respecto, pero lo cierto es que si en muchos sitios se nos habla de la importancia de la diversificación a la hora de invertir, también es verdad que en otros se contrapone el valor del riesgo.

Diversificación vs. Riesgo a la hora de invertir en tu negocio

 Todo empresario se va a encontrar en muchas ocasiones frente a esta disyuntiva. En muchas ocasiones, asumiremos un riesgo esperando que obtendremos una mayor rentabilidad que si repartiéramos ese mismo capital en diferentes negocios, con lo que el retorno de la inversión sería más tardío y más lento, y la rentabilidad puede que más baja.

Pero cuando aumentamos el nivel de riesgo, lo cierto es que también aumentan las probabilidades de que perdamos nuestra inversión. Y aquí es donde empiezan a hablar quienes defienden el valor de la diversificación.

En el mundo del marketing, por ejemplo, hay que tomar esta decisión a la hora de segmentar, por ejemplo, campañas de Facebook Ads. ¿Es mejor llegar a mayor cantidad de gente posible, para aumentar las posibilidades de compra, o arriesgarnos a acotar la campaña a un pequeño grupo o segmento?

Todo el que haya hecho un curso Facebook Ads sabrá de lo que estamos hablando. Y es que el hecho de querer diversificar mucho nuestra inversión para reducir el riesgo, de hecho, puede ser cavar nuestra propia tumba. Llegar a más gente no es sinónimo de tener una conversión más alta, ni una rentabilidad más alta. De hecho, suele ser mucho mejor asumir el riesgo de reducir la población a la que nos dirigimos, pero que posea unas características que se ajusten más a nuestro público objetivo.

Si quieres decidirte entre la disyuntiva entre arriesgar y diversificar, muchos expertos te dirán también una nueva paradoja; y es que se pueden hacer las dos cosas. Arriesga unas veces, con la esperanza de obtener una mayor rentabilidad, y diversifica otras, para conservar lo que ya has logrado en tus inversiones de negocio.

De esta forma, puedes mantener el equilibrio entre este debate, sin arriesgarte a caer en la ruina, pero sin dejar de ser competitivo e intentar hacer cosas que nadie hace. Algo que, al final, es la definición de todo buen empresario.

 

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