Opinión: la dación en pago y el cinismos del sistema

Acerca de la dación en pago.

Acerca de la dación en pago.

Más de un millón de firmas no parecían suficientes para Mariano Rajoy. Él y su gobierno integrado por personas que parecen estar hechas de hielo, demasiado acostumbradas a vivir en palacetes y a las prebendas del poder, se niegan a aceptar que la mayoría que obtuvieron en las elecciones se ha diluido en los hechos. Los escaños en el Congreso de los Diputados no reflejan la realidad de una mayoría de ciudadanos que sólo sienten desprecio por quienes han votado durante todos estos años.

Acerca de la dación en pago

Las explicaciones, los discursos, la palabrería que se usa para negar lo evidente, se han situado más allá de la línea de la decencia, transformando a quienes los lanzan en parodias de estadistas, en personajillos que intentan buscar en las corruptelas del otro las migajas de una autoridad moral que ciertamente no tienen.

La dación en pago de la vivienda era un clamor por parte de los ciudadanos del país. La cantidad de firmas que se logró juntar para situarla como proyecto de ley, hizo insostenible la negativa del Partido Popular de legislar al respecto. Pero lo cierto es que, considerando el papel de la banca en toda la crisis, el cabreo generalizado de las personas y el suicidio de una pareja de ancianos ayer (otro más en la larga lista), el Gobierno no tenía más alternativa. Era eso o hacer más grande el incendio.

Por supuesto, nada está decidido. Ahora viene el proceso de discusión y mucho puede ocurrir en el intertanto. Hoy ya han aparecido artículos que hablan acerca de “los pros y contras de la dación en pago”, de sus supuestos peligros y de toda esa sarta de argumentos tan típica de los ortodoxos del sistema. ¿Os digo algo? Realmente no me interesa si eso es verdad o no y estoy seguro que a los familiares de los muertos, a las víctimas de las preferentes y a todos los que se encuentran en la calle por culpa de los bancos, tampoco.

Los “expertos” escriben lo que quieren acerca de estas materias, pero jamás les he leído un texto en contra de la estafa que la banca montó con las preferentes, ni reclamar por las millonarias primas que los ejecutivos se han metido en el bolsillo gracias al dinero público que nos hemos visto obligados a entregarles para salvar el pellejo de sus instituciones. Ninguno de ellos ha dicho nada y siguen sin hacerlo. Los tertulianos que viven de los programas de debate están hundidos en su corrección política, preocupándose más de un par de insultos dentro del Congreso de los Diputados que de dejar en evidencia la forma en que han convivido el poder político y el económico durante todos estos años.

Ni siquiera han admitido que el origen de esta crisis se halla en el dogma de la derecha económica liberal. Para ellos es más fácil culpar a los derechos sociales. Con ello han dejado en evidencia cuál es el bando que protegen.

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