Cristina Fernández, YPF, Repsol y España

Expropian YPF

Expropian YPF.

Cristina Fernández lo ha hecho. Y pocos lo dudaban, dada la evidente tendencia populista de la presidenta de Argentina. YPF será expropiada; sólo falta el trámite de rigor en el Congreso de ese país y el asunto estará sacramentado. El 51% de la propiedad de la petrolera pasará a manos públicas, repartido entre el ineficiente Gobierno central y los corruptos pasillos de las provincias desde donde se extrae el “oro negro”.

Acerca del enredo

Este molesto imprevisto llega en el peor momento para nuestro país y su lectura debe hacerse también observando la situación interna de las finanzas del país sudamericano: inflación que supera el 20%, proteccionismo comercial creciente –incluso con respecto a sus vecinos- y una proyección que nos habla de estancamiento y deflación de acá a tres años. Con estos datos, no debe sorprender el espectáculo que la presidenta ha montado en relación a YPF.

En estas cosas  no hay que ser ingenuos. La intención de Cristina Fernández dista mucho de los motivos de los grandes próceres de la izquierda sudamericana, como Salvador Allende, que se dejaron la vida en el intento. Muchos olvidan que ella junto a su marido, el difunto Néstor Kirchner, apoyaron la venta de YPF a Repsol cuando su gestión pública era lamentable.

Los motivos que impulsan al Ejecutivo argentino son más políticos que económicos, está claro. Sin embargo, no se puede soslayar un hecho innegable: el profundo desprestigio de las empresas españolas en el cono sur y, en general, en todos los países donde operan. Acusaciones de abuso en los precios, mal servicio, voracidad medioambiental, tráfico de influencias, denuncias a oficinas de defensa de consumidores, entre otros muchos ejemplo, abundan por esos lados y darían para redactar más de un post.

Telefónica, Repsol, Sacyr y muchas otras, han visto irremediablemente dañado su prestigio frente a los consumidores de esos países debido a su propia prepotencia. Considerando este dato, es fácil entender que medidas como la que ha afectado a YPF cuenten con el apoyo casi transversal de la población. Esto es un golpe bajo a la economía de España y nuestra respuesta será contundente, pero cuidado con olvidar la autocrítica. Ya sabemos que los grandes empresarios no suelen hacerlas.