Richard Branson, Emlio Botín y el Royal Bank of Scotland

Richard Branson contra Banco Santander

RIchard Branson

Ya se sabe que mientras más tienen las personas, más desean. Esta proporción directa se vuelve irrefutable y muestra su lado más egoísta cuando se trata de individuos con dinero, acostumbrados a mandar en su feudo, sometidos a un gobierno que hace de las leyes un concepto relativo si se trata de beneficiarlos a ellas, a la banca o a cualquiera que comparta su ralea.

Branson v/s Botín

Era cosa de tiempo para que la arremetida de Emilio Botín en Inglaterra sufriera sus primeras muestras de desconfianza, no de parte de la actual administración conservadora, claro. Al mandamás del banco Santander le ha salido oposición desde su mismo sector: Richard Branson dueño de la empresa  de servicios financieros Virgin Money.

Este millonario inglés, un precoz talento de los negocios que a los 16 años tuvo claro para dónde se dirigía su futuro y años más tarde crearía Virgin, uno de los conglomerados musical y de negocios más importantes del planeta, ha presentado alegaciones contra la adquisición por parte de Emilio Botín de un número de activos de The Royal Bank of Scotland avaluados en 1930 millones de euros.

Los recursos, que se han hecho llegar a Bruselas y a la oficina británica encargada de regular los mercados, plantean que la operación realizada por el banco Santander supone sólo un “cambio de cuota entre dos entidades que ya dominan el mercado” y no la inclusión de nuevos agentes que estimulen la competencia.

Desde el otro lado la defensa ve clara sus motivos y opciones. Afirman que Santander se ha involucrado en el negocio de las pymes, del que posee el 5%. Con la compra este guarismo se elevaría a un 10%, muy por debajo de la competencia.

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