Bonos de alto rendimiento: definición “a la carta”

bonos de alto rendimiento, instrumento riesgoso y ventajosoEn tiempos económicos como los que actualmente azoran, la desconfianza es uno de los factores que condicionan las decisiones de cualquiera que desee invertir, sean empresas o individuos. Dentro de este contexto, los especialistas de siempre reconocen que el mercado de los bonos de alto rendimiento no ha sido inmune a la borrasca económica mundial, aunque esto no le ha quitado atractivo económico. La salud de las compañías y los niveles de cotización de algunos valores en bolsa, entre otros elementos, refuerzan dicha idea.

Los bonos de alto rendimiento

Suena positivo. Bueno, por lo menos lo parece; si no se es un especialista en el tema sólo resta confiar en lo que leemos, obviando la confusión que provoca tanto término ininteligible para quienes no están acostumbrados a la jerga financiera, la mayoría, por lo demás.

¿Qué son los bonos de alto rendimiento? Son títulos cuyas principales características son el alto riesgo y la baja calificación, esto es, una valoración “peligrosa” de la capacidad del ente que emite el bono para cumplir su obligación de pago del capital e intereses pactados.

Explicado de forma más simple: los bonos de alto rendimiento “prometen” generar utilidades considerables y es esta idea de “lo eventual” contenida en su definición, lo que le otorga el calificativo de alto riesgo. Se afirma que en tiempos de recesión el atractivo de estos bonos (un nada despreciable retorno como recompensa de invertir en una herramienta de alto riego), es considerable.

Pero para el inversionista individual que no es experto en analizar empresas, es mejor comprar fondos de inversión que se especialicen en este tipo de bonos y evitar la adquisición de bonos aislados.

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