Bolsa española: Ibex 35 pierde 8.700

ibex 35 pierde 8.700 puntos

Foto: Morguefile.

A estas alturas está más que claro que la economía española es todo menos un sistema ordenado o medianamente predecible. Si su salud es cuestionada en un continente que no ha brillado por el buen estado de sus cuentas, podemos imaginar el nivel del estropicio que estamos enfrentando. No hay seguridad para nadie; la palabra “inversión” suena más a un intento de suicidio y las bolsas de valores actúan como dominadas por el terror.

Ibex  35 y su desplome

Los únicos que están ganando son los que por estos días parecen manejar los hilos del poder en el mercado bursátil: los especuladores. El Ibex  35 nos da buenos ejemplos todos los días de un comportamiento bipolar: subidas exageradas, caídas abruptas y toda esa gama de variables que nos han llevado casi al fondo del abismo. Terror puro. Miedo y desconfianza llevados a la máxima expresión, en muchos casos de forma artificial, para que ganen un puñado de protegidos de la banca internacional.

La noticia económica de hoy viene dada por el nuevo batacazo de nuestra bolsa de valores. El Ibex 35 perdió 8 mil 700 puntos, con lo que se ha situado otra vez en mínimos de antología; en récords anuales. Pero lo más relevante de la jornada de hoy es que la prima de riesgo de España ha llegado a un máximo nunca antes visto: 217 puntos básicos. Para no creer.

Aunque las demás bolsas de valores del continente han mostrado un comportamiento similar, el extremo al que ha llegado nuestro indicador económico es muestra de que nos enfrentamos al anverso de la crisis económica, un flanco mucho más difícil de manejar: la crisis de credibilidad.

Los recortes presupuestarios que se han puesto en práctica dentro de los países de la Unión Europea, y más específicamente en los que conforman la Zona Euro, no satisfacen a los mercados financieros. ¿Por qué? La respuesta, por extraño que nos suene a los ciudadanos de a pie, es que al parecer las autoridades económicas del continente se están pasando con los planes de contención del gasto.

Esto, unido a la recién descubierta tendencia del Gobierno de Hungría a falsear su contabilidad nacional, hace que el fantasma del “Síndrome griego” flote a fuerza de especulación por sobre nuestro sistema.

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