Análisis de los productos de ahorro

ahorro_aegonDepósitos, deuda pública, cuentas corrientes, seguros de ahorro… Actualmente las opciones para hacer crecer nuestro capital son variadas, pero no todas ofrecen las mismas garantías y rentabilidades.

En los tiempos que corren los productos de ahorro se están convirtiendo en una atractiva opción para asegurar nuestro futuro. Sin embargo, la baja de la rentabilidad de productos que tradicionalmente eran la opción más segura, como, por ejemplo, los depósitos a plazo fijo, ha provocado que los pequeños ahorradores se planteen explorar otras posibilidades.

A continuación te explicamos cuáles son y qué pros y contras tienen.

Las cuentas de ahorro

Las cuentas de ahorro son los grandes clásicos entre los pequeños ahorradores. Sus grandes bazas son su seguridad, liquidez y rentabilidad, aunque esta última es baja por no decir nula en la mayoría de las ocasiones.

Su principal ventaja es que permiten gestión de pagos e ingresos, pero en lo que se refiere al ahorro, no son productos interesantes. Si, además, tienen comisiones o gastos de mantenimiento, no resultan la opción más recomendable si se quiere hacer crecer los ahorros.

Los depósitos

Para muchos españoles los depósitos son aún uno de los principales instrumentos de ahorro, aunque nos encontramos en un periodo donde la rentabilidad ha caído notablemente con respecto décadas anteriores.

Consisten en la entrega de un capital a una entidad bancaria durante un tiempo determinado, que oscila entre 3 y 24 meses. Mensualmente pueden generar réditos y, cuando finaliza el plazo, el ahorrador recibe en su cuenta corriente la liquidación de los intereses. Su principal inconveniente, aparte de la baja rentabilidad que actualmente ofrece, es que disponer de los ahorros antes de la fecha de vencimiento puede conllevar una penalización.

Deuda pública

La deuda pública (Letras del Tesoro, bonos y obligaciones del Estado), pese a no ofrecer grandes rentabilidades, es uno de los productos más interesantes para aquellos ahorradores preocupados por la seguridad de su capital ya que están garantizados. Su principal “contra” es la menor liquidez que implican: si se quiere recuperar la inversión antes del fin del plazo estipulado, el ahorrador deberá vender la deuda en el mercado secundario, lo que implica que pudiera vender a menor precio nominal y, por tanto, perder dinero.

Productos garantizados

Con la rentabilidad de las cuentas de ahorro y depósitos en mínimos históricos, los productos garantizados han experimentado un pequeño auge motivado por los beneficios que aportan. Es el caso de los planes de pensiones garantizados o los fondos de inversión garantizados.

Su principal baza es que ofrecen interesantes beneficios fiscales (es el caso de los planes de pensiones) y gran variedad de opciones en el caso de los fondos de inversión. Entre sus contras se encuentra el hecho de que generan comisiones y gastos que otros productos no implican.

Seguros de ahorro

En los últimos años las compañías aseguradoras han comenzado a desembarcar en el sector de los productos financieros, ofreciendo seguros de ahorro que permiten construir un colchón económico con rentabilidades interesantes. Por ejemplo, el seguro de ahorro de Aegon ofrece un 2,50% TAE los primeros meses y un 1% el resto del tiempo que se tenga contratado. No implica grandes desembolsos mensuales, ofrece ventajas fiscales y permite disponer del dinero cuando se necesite, sin penalizaciones.

Ahora toca evaluar las opciones y ver cuál es la que se ajusta a tu perfil de ahorrador.

Imagen: https://www.flickr.com/photos/59937401@N07/5857577052

 

 

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